Sanky Panky 3, primer producto fílmico dominicano de exportación como franquicia, demostró su poder para provocar la risa, llamado a ser favorecido por el boca a boca y  con capacidad para generar filas en boletería y dejar complacidas a las masas que  acuden ciegamente a la sala con la gran pantalla, ostentando su  derecho legítimo y hasta necesario para eludir la realidad, recrearse y reír a carcajadas. ¿Pero es eso suficiente para aplaudirla y batir palmas? No.

La tercera parte de la saga Sanky Panky, dirigida por Eduardo Tranfor Ortiz y producida por Carlos J. Nido, apela la formula demostradamente efectiva (figuras de la televisión y la radio de notable impacto popular, un nivel de producción técnicamente de nivel, una trama sencilla, directa, sin giros sorprendentes). Y va a gustar, y mucho.  Pero no es suficiente.

Esperábamos más de lo que vimos. Hay que abrir una etapa de actuaciones más sentidas y auténticas, con menos muecas y menos gritos.

Fausto Mata es un actor profesional que debe romper los moldes que le han trazado. Fausto, puede dar más que lo que ofrece. Lo mismo se puede decir de sus compañeros protagonistas y co-protagonistas y en especial Carlos Sánchez, con enorme potencial,  secundarizado y desaprovechado.

Por el impacto en la sala, (a pesar de que se trataba de una audiencia cómplice, integrada por patrocinadores, parientes de los artistas, los mismos protagonistas, relacionados y medios de comunicación) obviamente Sanky Panky 3 tiene capacidad para gustar al público que acude al cine  para reír y divertirse, sin reparar críticamente en el mensaje de la mesa servida.

La comedia producida por Carlos J. Nido es una oportunidad para reflexionar sobre las calidades del concepto en el cine caribeño, en el género líder en concurrencia a la gran pantalla y su capacidad para generar, además de risas y buenas ventas, de crear conciencia y comportamientos  y reforzar  prejuicios y de estereotipos en torno a la imagen de la  mujer o de grupos ya bastante ridiculizados como las personas transexuales.

Sanky Panky 3, por medio de sus parlamentos equipara la mujer gorda a la “piltrafa” y  la delgada al “filete” y apela al  mal gusto que estigmatiza la comunidad transexual, justo ahora cuando se tiene desde Chile un ejemplo del nivel de Una Mujer Fantástica.

Debe llegar el momento de escribir  guiones con una sana una perspectiva de género y prever su aporte negativo o positivo, a la formación de conciencia desde el cine, elemento pocas veces puesto de resalto, sobre todo si los proyectos tienen financiamiento de fondos públicos, como en este caso.

El origen de la saga

Jose Enrique Pintor (Pinky) hace once años, produjo un vuelco de género comedia, cuando se estrenó, el jueves primero de febrero de 2007, la comedia Sanky Panky, (Jose Enrique Pintor, producción de Premium Latin Music) exponía al público, era un giro nuevo al género de la comedia criolla que aportaba novedad, frescura y un enorme poder de convocatoria, al tiempo de estrenar una fórmula de producción pensada para explotar las boleterías de los cines, tal cual fue.

Aun recordamos el ambiente creado para su premiere, que incluía coqueros reales y otros elementos propios de hotel resorts y la playa.

El resultado del trabajo de Pinky fue una marca altísima en las ventas del producto fílmico, que estableció récords de venta en su momento.

Posteriormente, Pinky dirigió Sanky Panky 2, estrenada el jueves 31 de octubre de 2013, en la que repitió la formula, con otros giros de producción, pero su producción se ha orientado a otros caminos, cualificando mucho mas su trabajo. Actualmente termina Sol y Luna, coproducción con España.

FICHA TÉCNICA

Titulo: Sanky Panky 3

Director: Eduardo Transfor Ortiz

Productores: Carlos J. Nido y Socorro Torres

Guion: Miguel Morales

Tiempo: 2018

Género: Comedia

Talentos: Fausto Mata, Tony Pascual, Aquiles Correa, Gerald Ogando, Carlos Sánchez, Bolívar Valera (El Boli), Jorge Pabón, Jazmín Caratini.

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