Una gran pasión por relatar diferentes historias, impulsa a  Elizabeth Chahín a abrirse paso en el demandante mundo artístico. Desde muy pequeña le causaba ilusión representar personajes, pero es en la adolescencia, cursando el bachillerato que lo toma en serio y se da cuenta que quiere dedicarse al teatro profesionalmente.»Mi sueño entonces, era ser dueña de mi propio teatro», recuerda.

Por esos años del colegio, ayudaba a las profesoras a montar las obras de Navidad del colegio. «Me interesaba mucho contar historias», ese interés persistió, de manera que al tener que elegir carrera, se decidió por Producción Teatral.

Viajó a Estados Unidos a formarse. Nos cuenta que cursando materias en la universidad, aprendió a crear todo tipo de magia detrás del escenario. Y aunque en ese momento, su enfoque no era la actuación, al final de la carrera, se entusiasmó con el rol delante del escenario.

Después de graduarse, continuó formándose y tomando clases especializadas. Decidió que mientras surgían oportunidades de trabajo, debía seguir desarrollando su talento e incrementando su conocimiento.

«Le Prénom» es una de las obras en las que Elizabeth Chahín ha participado en la escena local. FE
La obra «Night Witches» o «Brujas de la Noche» es definitivamente,  un proyecto que le ha llenado de satisfacciones. Se trata de una obra que narra cuenta las hazañas de un grupo de mujeres rusas que bombardearon a los Nazis durante la segunda guerra mundial. Con esta obra se presentó en Nueva York. En esta pieza tenía la retadora tarea de representar a una rusa.

A pesar de los distintos papeles que ha interpretado, afirma que el reto más grande para ella ha sido la comedia. Como por ejemplo en «Le Prénom», sus compañeros decían cosas muy graciosas que le provocaban ganas de reir pero no podía.

Experiencia en el teatro dominicano

Después de estudiar en el extranjero, Elizabeth decide retornar a República Dominicana. En el teatro local comenzó con presentaciones en el proyecto Corto Teatro en el Teatro Bar Nader. Su primera experiencia, en la cual pudo compartir de manera profesional hacia el público criollo. Se presentó en este formato con «La Mujer Afgana».

También tuvo una participación importante en la obra «Ana Frank, El Diario» de la mano de Antonio Melenciano.

Para Elizabeth, tiene un gran significado poder trabajar en su país y entiende que todavía hay mucho que explorar en la escena local. Entiende que todavía faltan muchas historias dominicanas por contar. «El teatro inmortaliza una cultura; RD está muy necesitada de teatro», dice.

Entre los relatos que le gustaría ver en escena, están las historias de nuestros antepasados. «O la historia de la doña que se dedica a cuidar los hijos de alguien, mientras los de ella los cuida una hermana en el campo».

Para Chahín, el impulso al teatro dominicano, bien lo pudiera dar una Ley de teatro que fomente el consumo teatral desde la infancia: «dar clases en las escuelas, promover que vayan a ver obras al teatro», son algunas de ideas de la teatrera para promover el arte dramático en el país.

Otro aspecto que destaca Chahín para que el teatro pueda desarrollarse, es descentralizarlo. Se necesitan más salas. «Hablemos del otro lado del puente… Se están abriendo muchos espacios, pero…¿y el resto del país? República Dominicana no es Santo Domingo nada más».

Próximos proyectos

Fuera del país, Elizabeth volverá a presentarse con la obra «Brujas de la noche». La pieza que creó con otras seis colegas, también quisiera traerla al país, posiblemente en el marco de un festival teatral.

Otro de los proyectos en los que la estaremos viendo es una película de producción dominicana, de la cual nos confirma, ya se realizó el rodaje.

Ya la niña juguetona y soñadora ya no ansía tanto tener su propio teatro. Ese sueño, según dice se expandió a narrar a través de los diferentes recursos que brindan el teatro y el cine.

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