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La República Dominicana es reconocida internacionalmente por ser un destino paradisíaco de sol y playa. Sin embargo, más allá de las hermosas costas, este país caribeño posee un potencial en su cultura poco explotado hasta ahora.

El municipio de Baní, a unos 61 kilómetros al suroeste de Santo Domingo, no es uno de los polos turísticos de la isla, sin embargo tiene una riqueza asombrosa en sus tradiciones y gastronomía que definitivamente cautivan al viajante.

Emprendedores en el área turística de República Dominicana, entienden que para aumentar la cantidad de turistas al país, se debe promover una oferta que también incluya la cultura. Esto no solo para que turistas se interesen en visitar el país, sino que también se motiven a regresar.

Marcia Contreras, una joven que comenzó hace poco creó Roadtrips RD, un proyecto para llevar visitantes a distintos lugares del país, combinando los atractivos naturales con las tradiciones y el arte, entiende que todavía Rep. Dominicana tiene mucho que ofrecer y que la mayoría de los turistas que nos visitan no llegan a conocer la cultura dominicana.

Grupo de turistas visitando el Santuario San Martín de Porres. Emilio Paredes/Ciguapa.net

“Nuestra cultura es rica. Hay muchas tradiciones y comida que se debería promover para que el país sea aún más atractivo y se diversifique la oferta”, dice Contreras.

El turismo cultural se trata de personas trasladándose a lugares de interés patrimonial, manifestaciones culturales, exposiciones de arte, presentaciones teatrales etcétera. En Baní encontramos todos esos atractivos, más la dulce gastronomía de la zona.

Santuario San Martín de Porres

Ubicado en la comunidad Las  Tablas, a 20 minutos del centro de la ciudad de Baní, encumbrado en una loma, hermoso e imponente se encuentra este monumento construido piedra por piedra, gracias al trabajo de la gente laboriosa de esa comunidad.

Altar del Santuario San Martín de Porres. Emilio Paredes/Ciguapa.net

Los moradores cercanos relatan que en la construcción participaron tanto hombres como mujeres en los trabajos de edificación de la obra dirigida por el sacerdote Roberto Hymusskm, quien fue el párroco de Las Tablas hasta el día de su fallecimiento.

Desde lo alto, se divisan exuberantes y amplias plantaciones de mangos, el fruto característico de la provincia. El buen gusto y los detalles del monumento, son los aspectos que más sorprenden a los visitantes. Asimismo, el estado de conservación del santuario siempre causa gran agrado.

Peregrinos devotos de San Martín de Porres llegan aquí provenientes de diferentes partes a ofrecer promesas y pedir milagros. Por la hermosura del lugar y las conmovedoras manifestaciones de fe, este se convierte en un lugar que definitivamente vale la pena conocer cuando se visita Baní.

Tradiciones ancestrales en la Sarandunga

A quince minutos del centro de la ciudad de Baní, se encuentra La Vereda, un verde poblado donde la devoción a San Juan Bautista es parte fundamental de la vida de sus moradores. Allí es el único lugar del país donde se toca y baila la Sarandunga, interpretada en honor al santo protector de la comunidad.

Practicantes de la Sarandunga. Emilio Paredes/Ciguapa.net

Desde temprana edad, los moradores de La Vereda aprenden a bailar Sarandunga y se integran de forma muy entusiasta a las fiestas sanjuaneras del mes de junio. Durante los días de fiesta, los rituales comienzan en la mañana cuando los cofrados llevan el santo al río para bañarlo. Después van a la ermita donde seguirá la celebración a ritmo de tambor y güira, ataviados con los colores del santo: rojo y blanco.

La Sarangunga divide en tres ritmos. El primero es el Morano es el toque sagrado que se interpreta en la procesión. El segundo, será la Jacana, una danza señorial donde la mujer cobra un papel protagónico. Es bailado por las personas mayores, por lo lento de sus movimientos y el carácter que se le imprime al danzarlo. La bomba y la capitana integran el tercer ritmo de la Sarandunga, la parte más bailable de los rituales.

La procesión desde el río hasta la ermita es parte del ritual. Emilio Paredes/Ciguapa.net

Una característica de la práctica reciente de la Sarandunga es que da importancia a las figuras juveniles, situación que según explica el líder comunitario Confesor González, no sucedía en el pasado. Cada año, llegan decenas de personas de poblados cercanos y de la capital a disfrutar de esta manifestación religiosa sincrética.

Arte sureño presente

Hace cinco años fue fundado el Centro Cultural Perelló, un espacio que se ha constituído en la vitrina de las artes en la región sur del país.

Sala principal de exposiciones del Centro Cultural Perellón. Emilio Paredes/Ciguapa.net

Constantes exposiciones y obras de teatro se presentan en este acogedor y moderno lugar. Sonwill, uno de los guías del centro, explica que en las salas se exhiben exposiciones itinerantes de pintura, dibujo, fotografías y artesanías, no solo de artistas regionales, sino también de maestros nacionales.

En el Perelló también se presentan obras de teatro de afamados teatristas, ofreciendo de esta manera la oportunidad de que el público sureño acceda a piezas teatrales de gran calidad.

Un pueblo muy dulce

Los mangos son un fruto característico de Baní. Teresa Guerrero/Ciguapa.net

Resulta imposible visitar Baní y no hacer una parada en las dulcerías del pueblo. Las opciones son muchas, pero cualquier dulce típico que se elija, de seguro que fascinará. La frescura de los ingredientes y el sabor a tierra adentro de los postres preparados aquí, son la marca principal de la provincia.

Ventajas del turismo cultural

Beneficios económicos a la comunidad

Conservación del patrimonio

Intercambio socio-cultural

No afecta al medio ambiente

Los mangos, con sus diferentes variedades, son otra insignia de este pujante pueblo. Fincas y fincas sembradas de la deliciosa fruta, hacen de Baní un destino interesante para visitar en el verano y aprovechar la gran producción puesta en realce en la Feria del Mango.

Turismo con retos y beneficios

Como es un campo poco explotado, el turismo cultural requiere promoción desde ayuntamientos y oficinas senatoriales para que compañías dedicadas al sector, se animen a mirar el potencial cultural del país y lo incluyan en los paquetes que ofertan a los turistas.

Organizaciones como la UNESCO apoyan este tipo de turismo y sostienen que aporta a la conservación del patrimonio cultural. Por lo que se entiende que atraer turistas a pueblos como Baní contribuirá al cuidado de monumentos y tradiciones.

Visitar a Baní es una experiencia para todos los sentidos. Las tradiciones centenarias que allí se practican, el fascinante interior religioso de su cálida gente, sumado a la delicia de sus postres típicos, hacen de la cultura Baníleja un tesoro por descubrir y presumir. Claro, todo esto, sin mencionar la Playa de Salinas, de una belleza inigualable. Las posibilidades de Baní no se acaban en una sola visita, es sin dudas una excelente opción a considerar para las próximas vacaciones o fin de semana largo.

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Capitaleña de nacimiento y oriental por elección, Teresa Guerrero (Santo Domingo) desde pequeña sintió una gran fascinación por el arte, incursionando en distintas ramas. Al momento de elegir carrera, un torbellino de ideas le hizo decidirse por una que en su momento le pareció práctica y prometedora: Licenciada en Mercadotecnia. Cursando materias de investigación descubrió una nueva pasión. Al graduarse comenzó a trabajar en el Departamento de Investigaciones de la Oficina Nacional de Estadística. Junto con la investigación, continúa de afición por el arte, lo que la lleva viajar a Buenos Aires para realizar una Maestría en Comunicación y Cultura. Actualmente es editora de Ciguapa La Guía y Directora de Comercial de Ciguapa Media.

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