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Para John, un estadounidense que visita por primera vez Santo Domingo, unas cativías y croquetas de pollo como entrada, es una introducción espectacular a la comida dominicana. Luego, entre los platos de la carta elige entre un potente sancocho, un suculento chivo liniero o un mofongo, por solo mencionar algunos del extenso menú. Y es que desde los fogones en los campos, hasta llegar a los restaurantes de la ciudad, la comida de Quisqueya ha transitado un camino que le ha llevado a ser otro de los atractivos del país.

Pedir un majarete o un dulce de coco horneado, sería una buena opción para la sobremesa. Sin duda la culinaria de nuestra tierra ofrece amplias posibilidades que poco a poco exhiben su potencial. Con el paso del tiempo han surgido diferentes restaurantes especializados en gastronomía dominicana, revalorizando así los platos más típicos. Este atractivo que adquiere la comida local, también es un factor que enriquece la propuesta turística dominicana, al brindar una experiencia para todos los sentidos y motivando aún más el regreso de cada visitante.

Cristina Rodríguez, una mercadóloga que por su trabajo constantemente recibe consultores internacionales, dice que desde el aeropuerto, una parada obligatoria es en Adrián Tropical, una cadena de restaurantes de comida típica dominicana. “Me gusta que quienes vienen al país, puedan degustar de lo variada y deliciosa que es nuestra comida. Les llevo a ese lugar porque es muy folclórico”.

Para Rodríguez, la experiencia de que el local esté ambientado basándose en nuestra cultura, le aporta a la experiencia del comensal. Esta tendencia, también es seguida por el restaurante “Mi Casita de Campo”. A pesar de que uno de los propietarios es francés, el lugar recrea muchos de los elementos vernáculos de las zonas rurales del país: los pilones, las higueras y los trajes típicos. J. Alain Le Peltier, sostiene que el suyo fue de los primeros restaurantes del viejo Santo Domingo que explotó la gastronomía dominicana y elementos estéticos como la pintura costumbrista y los trajes típicos.

Platos que no faltan en el menú

En la comida dominicana se unen las tres raíces fundamentales que componen nuestra cultura: la indígena (taína), del occidente africano y la española. Los elementos heredados de cada una de esas culturas, se mezclan interesantemente, dejando como resultado un festival de sabores donde predomina la intensidad propia de los dominicanos.

La típica bandera es un emblema culinario que nunca falta en un restaurante dominicano. Jandier Báez, sub Chef del restaurante Jalao, afirma que este plato es el más pedido por los clientes. Dice que en Jalao han creado una variante que le llaman “La Paila”. En ella además de poner arroz blanco, habichuelas guisadas y carne guisada (de res, pollo o cerdo) le agregan aguacate, plátanos maduros fritos y concón (el pagado crujiente del arroz).

Desde la Línea Noroeste, se cuela el chivo guisa’o que está en todos los menúes de los restaurantes visitados en este recorrido. Se suele ofrecer con tostones como guarnición y según lo expresado por J. Alain Le Peltier, es un plato muy apreciado por los turistas.

A pesar del tiempo y trabajo que conlleva preparar el sancocho, es otro indispensable del menú, ya que es un plato muy típico que maravilla por la cantidad de ingredientes y sabores que fusiona. “La comida dominicana es muy elaborada, pero vale la pena porque es muy sabrosa”, dice Luis Díaz, propietario y gerente del restaurante “El Meson de Lui”. El lo sabe muy bien, porque para poner un sancocho en la mes, deben invertir mucho tiempo.

El plátano es parte fundamental de la dieta quisqueyana y se usa para elaborar platos fantásticos como el mofongo. Todos los restaurantes especializados en comida dominicana lo incluyen en la carta, algunos como entrada y otros como plato fuerte.

Como país caribeño, no se podían quedar los mariscos. Los platos favoritos son los camarones guisados y el pescado con coco. Jandier nos explicó que en el restaurante donde labora le han nombrado “Dorado Cocotal” y es uno de los platos más pedidos.

Rescate e identidad gastronómica

Al investigar los restaurantes de Santo Domingo, especializados en gastronomía dominicana, se evidencia como el rescate abarco no sólo platos tradicionales como las cativías (empanadillas de yuca) de Higuey y los pasteles en hoja; sino también la comida callejera, parte importante de la cultura popular. Pero una agradable sorpresa espera en las entradas de picalonga, chicharrones con casabe y arepitas de yuca en la presentación de la oferta culinaria.

Desde luego, estos platos muy consumidos por los dominicanos, son lucidos con la elegancia que merece nuestra gastronomía.

¿Y qué hay para refrescarse?

La creatividad dominicana se pone de manifiesto igualmente en las bebidas, tanto aquellas refrescantes como las alcohólicas.

En la ciudad han proliferado las cafeterías donde venden jugos mezclados de limón con coco o diferentes frutas como piña, zanahoria y menta. Mientras, que en los restaurantes y bares, se ofrecen el típico mabí seibano y los cocteles que mezclan ron con frutas tropicales.

En las bebidas también se vale innovar, como han hecho en Jalao, creando una versión del morirsoñando que lleva leche condensada, zumo de limón, cilantro y cebolla.

De su lado, en el Choco Museo, han elaborado una extensa cantidad de bebidas a base del cacao orgánico dominicano. Según explica Emilio, dependiente del establecimiento, a los extranjeros les llama mucho la atención la mamajuana de cacao y a los dominicanos les llama la atención el vino de cacao. También explica que estos productos son producidos en Punta Cana a partir de cacao orgánico “tipo forastero” que se cultiva en el Noreste del país.

En su gastronomía, la República Dominicana presenta parte de su riqueza cultural, misma a la que han aportado diferentes culturas llegadas a la isla. Recientemente, lo que comemos en Quisqueya se vuelve interesante y un elemento digno cultivar y dar a conocer. Asimismo es un factor que aumenta la potencialidad del país como destino que ofrece mucho más que sol y playa. Restaría seguir profundizando en las búsquedas de comidas de distintas regiones del país que todavía no forman parte de los menúes de los restaurantes. Entre ellos está el chenchén sureño, los domplines y bobotes (arepas horneadas de yuca) del Este, quibollo de Moca; entre otros platos que son parte de lo que come el dominicano.

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